
que abracen, que curen.
Palabras como caricias
que sanen heridas recientes
y restauren orgullos perdidos,
que alivien el sufrimiento y exorcicen,
como si uno fuese un mago o un chamán,
este nuevo miedo en que habitas.
Frases que una vez dichas
congreguen de nuevo la sonrisa
y la luz de tus ojos,
sonidos con una musicalidad nueva
que te trajeran un poco de la alegría,
que mientras dura la tristeza,
todos necesitamos para vivir.